Los resultados electorales obtenidos por el PSC – PSOE son los peores de su historia, y confirman un declive largamente anunciado al que no se ha querido poner remedio por los actuales dirigentes.
No nos extraña este resultado a quienes hemos seguido de cerca la evolución política y la vida orgánica en los últimos años, aunque resulta muy difícil de justificar en el caso de un partido que ha participado de un gobierno cuya gestión fue bien valorada por la opinión pública. La decadencia del PSC dio sus primeros síntomas hace ocho años, se agravó hace cuatro, y ahora muestra un agotamiento sin precedentes.
Las políticas desarrolladas por la parte socialista del gobierno aprobaron en todas las valoraciones que periódicamente revelaron los estudios de opinión. La educación, la sanidad, los servicios sociales, la economía o la i+D+I, el abastecimiento de agua, experimentaron un avance en Cantabria durante estos años de gobierno de coalición. Pero mientras esto ocurría, los socialistas hemos perdido la mitad de la representación institucional, y nuestro socio de gobierno ha crecido de forma sostenida.
Es el momento de preguntarse porqué si el gobierno aprobaba de forma colectiva, y si la política específicamente desarrollada por los socialistas fue bien valorada por los ciudadanos, y además nuestro socio ha crecido ¿Cuál es el motivo de que nosotros fracasemos electoralmente?
Posiblemente han existido varias causas. Se podrá decir que la crisis económica y el desgaste del gobierno nacional han influido en el resultado. También se puede argumentar que el populismo del Sr. Revilla ha sido difícil de contrarrestar, o que hemos tenido dificultades para explicar el alcance real del cambio político en la región. Pero todo esto es totalmente insuficiente y una justificación interesada. Porque un proyecto político que decrece en tres confrontaciones electorales sucesivas, o es un proyecto equivocado por sí mismo, o la dirección que lo pilota no es la adecuada.
Si una cosa ha quedado clara en todo este tiempo ha sido la radical ausencia de dirección política en el Psc-Psoe. Algo que propició un proyecto político que siempre ha dado la impresión de estar subordinado al empuje de otros, perjudicando extraordinariamente el liderazgo de nuestros dirigentes como han reflejado claramente las encuestas, hasta el extremo de indicar que la mayoría de los ciudadanos que tenían intención de votar al PSOE preferían ver en la presidencia a Revilla antes que a Lola Gorostiaga .
Esta impresión de subordinación y falta de liderazgo se incrementó de forma muy notable en el último año. La extraña convocatoria de una manifestación en Monzón de Campos contra el gobierno socialista de España por las obras del AVE, o la falta de contundencia en la respuesta a las declaraciones de Revilla en las que afirmaba que nos echaba del gobierno, por citar solo dos hechos públicos, evidenciaron la ausencia de un proyecto propio compatible con el mantenimiento de pactos y acuerdos entre partidos.
No es ahora el momento de los reproches, pero si de sentar las bases del futuro.
Para ello, para replantearse el proyecto de los progresistas de la región, hay que aclarar que los pactos son una pieza de la práctica política, ahora los municipales, pero la opción es luchar por la mayoría electoral de la izquierda.
El resultado electoral ha evidenciado que el aserto de que si a Cantabria le iba bien no importaba que los socialistas perdieran, es falso. El resultado electoral del 22 M evidencia que son hechos inseparables, salvo que se busque una argucia política para ocultar lo que realmente ocurre: el fracaso de un proyecto y de una dirección que ha tocado fondo, y ha situado al PSC fuera del escenario de alternativa de gobierno.
No es ajena al resultado electoral la dinámica orgánica del partido desde el último Congreso Regional. Un proceso que comenzó antes, pero que tuvo su máxima expresión entonces cuando se impuso la regla de aplicar la mayoría excluyente a cualquier precio. Se sentaron así las bases para trasladar la supuesta división interna a las Agrupaciones mas importantes (Santander, Torrelavega, Castro, Piélagos, ... etc), y se abrió la dinámica perversa de bloques repartidos entre leales (a Lola) y desleales (los que no apoyamos a Lola).
De forma incomprensible, hemos debilitado nuestra propuesta municipal no por una lógica de buscar la mayoría electoral del PSC, sino por la imposición de la mayoría orgánica, por mandar dentro de la organización.
La imposición de una mayoría excluyente ha tenido otras consecuencias nocivas, por ejemplo el haber convertido los órganos de dirección en totalmente inoperantes. Ni la Permanente es la dirección diaria, ni la Comisión Ejecutiva es la dirección política, ni el Comité Regional es el órgano que sanciona o rechaza las directrices de la política regional.
Una dirección que, a cambio de nada, ha confrontado en las Agrupaciones más importantes, que no ha dudado en eliminar a cualquier compañero/a de los órganos de dirección por la más mínima discrepancia, o que ha reducido su ámbito de decisión a la mínima expresión, no es creíble. La consecuencia directa ha sido llevar al Partido a una situación de irrelevancia política como nunca se ha dado en Cantabria. Y así lo han entendido los ciudadanos sucesivamente.
Construir un proyecto progresista en Cantabria pasa también por entender que existe un clamor ciudadano que pide profundizar y ampliar el sistema democrático. En democracia el trabajo en las instituciones es fundamental, pero no puede distraernos de la realidad cotidiana de la calle, donde los jóvenes, los parados, los estudiantes, los jubilados, los preocupados por el medio ambiente, están reclamando más y nuevos cauces de participación, y a los que estamos obligados a dar soluciones reales, alejadas de una retórica que no convence.
El futuro del Psc-Psoe empieza hoy, pero sería una temeridad que lo pilotaran, los que tienen la máxima responsabilidad de que nos encontremos en la grave situación actual. Es el momento de hablar claro, y también de la generosidad.
Desde la reflexión, la lealtad y la responsabilidad que ejercemos como militantes del Psc-Psoe CONCLUIMOS que:
1º Los pactos entre partidos son buenos si lo demanda la gobernabilidad de los ayuntamientos, y sirven para desarrollar un proyecto progresista para las ciudades y municipios. Pero no pueden servir para que uno de los socios del gobierno local se beneficie en perjuicio del otro.
2º El pacto en Cantabria contribuyó al avance de la región, y también demostró la incapacidad de la dirección del Psc-Psoe para lograr que los electores nos identificaran como protagonistas de estos avances.
3º Es preciso lograr un acuerdo interno que, desarrollando las posibilidades que ofrecen los Estatutos (Comisión Gestora), aborde la situación pos-electoral, ordene la posible celebración de primarias, e inicie el camino hacia un Congreso Extraordinario que sirva para reorientar decididamente el proyecto político de los socialistas para Cantabria.
