martes, 2 de agosto de 2011

LA IZQUIERDA, ENTRE EL REALISMO Y LOS PRINCIPIOS. Reflexiones ante la Conferencia política del Psoe.

"Lo que necesitamos es la síntesis del pensamiento práctico y la lucha idealista"
Con la cita del histórico líder socialista Willly Brandt, comienza una larga reflexión de varios diputados alemanes e ingleses sobre las causas de la crisis electoral y política que sufre la izquierda europea, y sobre las consecuencias que está teniendo sobre la economía, el empleo, la construcción europea y el mantenimiento del Estado de Bienestar, santo y seña de Europa en el mundo.

La falta de un nuevo ideario adaptado a las sociedades modernas, y por otro lado la renuncia a aspectos históricos de la izquierda, que tantos éxitos le han dado (progresividad fiscal, control democrático del sistema financiero, defensa del sector público, construcción política y económica de Europa), han permitido importantes victorias electorales a la derecha. En palabras de los citados diputados: "con la aceptación de la tercera vía de Blair y Schroeder la socialdemocracia se incorporó acríticamente a la nueva globalización del capitalismo: "Se pensó que una vez caído el Muro de Berlín avanzábamos a un mundo donde los mercados por sí mismos eran capaces de regular la economía, el empleo, los servicios a los ciudadanos, la calidad de vida en definitiva”. Nada más equivocado. La reciente crisis está evidenciando todo lo contrario, el capitalismo desregulado nos puede llevar al abismo.

  En España y en algunos  países de la periferia europea no estamos igual que en los países de los diputados de referencia. Estamos peor. Por ello, la Conferencia Política que el PSOE va a celebrar los primeros días de octubre es una cita clave para reflexionar sobre los problemas de la izquierda y para rearmar nuestro programa y discurso en medio de una tremenda crisis económica, y de una ofensiva extraordinaria de la derecha económica y política contra cualquier opción de progreso.

En este artículo queremos exponer cinco cuestiones, que sin pretender ser originales, nos parecen relevantes de cara a esta Conferencia:


APUESTA POR UNA EUROPA POLITICA, ECONOMICA Y SOCIAL
En la izquierda española, Europa siempre ha sido un referente democrático y social. Pero la insuficiente repuesta a los problemas de la crisis, y el marcado sesgo conservador que  están imprimiendo los  gobiernos de derechas, nos obligan a volver a poner en el centro de nuestra atención "el ·tema Europa”.

A raíz de la última reunión del Eurogrupo, se han dado tímidos avances hacia la constitución de un gobierno económico europeo. Pero la crisis económica, y especialmente la crisis de la deuda, han demostrado que solo una auténtica política económica europea puede dar estabilidad a las finanzas y poner coto a los especuladores financieros.

La emisión de eurobonos, el avance hacia un Tesoro Público europeo o una Agencia de rating independiente, son algunas de las muchas medidas que se pueden impulsar. Pero además, Europa necesita mostrar su cara social si queremos que los ciudadanos se identifiquen con el proyecto europeo. Debemos volver a la Agenda de Lisboa y hablar de políticas keynessianas para crear empleo, para ampliar la competitividad basándonos en la innovación tecnológica, la protección a las personas, la preservación del medioambiente, y la formación.
Hay que hacer una política europea comprensible para las personas, empezando por luchar por un liderazgo progresista.


LOS INGRESOS PUBLICOS, LA DEUDA Y EL ESTADO DE BIENESTAR
 Durante estos últimos años, coincidiendo con el boom de la especulación inmobiliaria y financiera, se ha producido una especie de carrera en las Administraciones Públicas hacia una desfiscalización de los ingresos. Bajar impuestos, e incluso tasas, formaba parte de la pugna política en las instituciones. Los ingresos de la construcción y el recurso a la deuda encubrían la realidad a la que ahora nos enfrentamos. Eso no puede volver a ocurrir. Nos jugamos el futuro del Estado de Bienestar (la sanidad, educación, dependencia...), la salida de la crisis creando empleo, y hasta una parte del modelo autonómico

Tenemos cinco millones de parados que son las auténticas víctimas de la crisis, y en consecuencia están en condiciones de exigir que  quien menos ha perdido, aporte más para la salida de la misma. Es lógico que se hable del Impuesto sobre riqueza Patrimonial, que se pida a la banca que aporte para la salida de la crisis que ellos contribuyeron a crear, que se graven las transacciones financieras,... además de toda una batería de medidas de progresividad fiscal que se pueden implantar, incluyendo la fiscalidad verde ,que en España está inexplorada.

A esta refiscalización tienen que contribuir las CC.AA. y los Ayuntamientos en la medida que les corresponda. Ahora bien, no podemos olvidar que en gran medida, nuestro sistema de protección social está vinculado al modelo de estado. La defensa de los sistemas protección e igualdad de los ciudadanos es irrenunciable, y por eso proponemos un gran pacto de estado que fije las reglas de mínimos de calidad y financiación de los mismos, sabiendo que su prestación corresponde a las CC.AA y ese es el origen de la mayor parte del gasto público.


EL EMPLEO COMO ESTRATEGIA.
Todos compartimos, especialmente los hombres y mujeres de la izquierda, que una sociedad con más del 20% de parados es una sociedad inviable. A pesar de esto, gobernando el PSOE en España, tenemos más de 5 millones de parados. Indudablemente en la situación influyen factores exteriores, y existen aspectos relacionados con la herencia recibida de los gobiernos de Aznar, pero aun así, todo ello no puede justificar los datos de este drama.

Algo hemos hecho mal, y lo tenemos que reconocer. Quizá haber hecho oídos sordos a la fantasía del empleo en la construcción, o en los servicios vinculados. Tal vez haber permitido un relajamiento en la formación de nuestros jóvenes, o no haber sabido impulsar suficientemente las infraestructuras tecnológicas, de innovación o de los nuevos yacimientos de empleo.

Parece básico rescatar la Estrategia de Lisboa, que en el ámbito europeo equivaldría a recuperar los objetivos el Fondo Social Europeo. Pero también será necesario el impulso de políticas de inversión pública en infraestructuras físicas y tecnológicas. Consideramos urgente la elaboración de un “ Plan E” para el Empleo Juvenil, que cuente con la participación del Gobierno del Estado, las CC.AA. y los Ayuntamientos.



MEJORAR LA CALIDAD DEMOCRATICA Y EL PRESTIGIO DE LA POLITICA.
Una parte de la ciudadanía percibe la política y los políticos como algo extraño a sus intereses y preocupaciones. El eslogan del 15M “no nos representan” puede ser injusto, pero expresa con claridad un sentimiento de desapego hacia los representantes políticos, y en el fondo hacia el funcionamiento del sistema democrático.
El sistema electoral español es manifiestamente mejorable. Tiene que hacerse en profundidad, modificando la ley electoral y la Constitución, para perfeccionar la proporcionalidad, facilitar las iniciativas populares, potenciar el Senado, o avanzar hacia las listas abiertas.
Hay abordar con valentía el papel de los ayuntamientos en la España del siglo XXI, y adaptar su número a la realidad territorial. Facilitar la participación y el control vecinal, y conseguir un pacto sobre su financiación que permita prestar con solvencia los servicios que demandan los ciudadanos, apartándolos de la necesidad de recurrir a los ingresos derivados del urbanismo para su financiación.
Pero no nos engañemos, el mensaje del 15M va también dirigido hacia el funcionamiento de los partidos políticos. La extensión de las “redes sociales” está suponiendo cambios fundamentales en cuanto al acceso y trasmisión de la información, y las formas de participación social. Esta “democracia horizontal”, como la definió Nicolás Sartorius, está poniendo de manifiesto la obsolescencia de los rígidos procedimientos de funcionamiento interno de los partidos, ampliamente superados por las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para interrelacionarse con los ciudadanos. Hay que abandonar el concepto de partido político como “propiedad privada de sus militantes”, para pasar a otro de “patrimonio público de los ciudadanos”. Los socialistas debemos hacer un esfuerzo porque se recupere la ética de la política.


EL MEDIO AMBIENTE COMO UN DERECHO SOCIAL: EL PLANETA NO PUEDE ESPERAR.
La sostenibilidad, la conservación del Medio Ambiente y la biodiversidad, tiene que ser considerado un derecho fundamental de las personas, y los socialistas debemos asumirlo con el mismo nivel de prioridad que otros derechos básicos de más antigua tradición en la izquierda.
No podemos salir de la actual situación con el mismo modelo de crecimiento ambientalmente insostenible que está provocando la mayor crisis ecológica de la historia: el cambio climático. Es preciso que las políticas ambientales pasen a un primer plano en la actuación política.
Hay que iniciar una revolución Energética, coordinada con los gobiernos de toda Europa, basada en el ahorro, la eficiencia energética y las energías renovables, que además supondrá una fuente de creación de empleo. Rechazamos la energía nuclear como alternativa de futuro, procediendo a un cierre gradual de las centrales existentes a medida que finalice su vida útil establecida en el momento de su construcción.

Una ordenación del territorio racional, que avale la conservación de la biodiversidad, el paisaje, y los espacios naturales, es la garantía para un desarrollo equilibrado de otras actuaciones sectoriales como las infraestructuras, la agricultura, o el urbanismo.

EPILOGO
No existen soluciones fáciles a problemas difíciles. El mundo, la democracia, la izquierda y las sociedades modernas, se encuentran en un momento complicado. Pero si logramos la síntesis entre el pensamiento práctico y nuestros ideales, seguro que la razón se impondrá. Y los socialistas, la tenemos.

Martín Berriolope   y     Javier García – Oliva

martes, 5 de julio de 2011

DEBATIR SIN HACER TRAMPAS

Desde la celebración de las Elecciones, el pasado 22 de mayo, en el seno del PSC -PSOE se han celebrado diferentes reuniones de los órganos de dirección, así como comparecencias públicas de los máximos dirigentes del Partido. Se trataba de analizar los resultados y lógicamente de trazar una guía para la acción política inmediata.

Como era de esperar, dados los lamentables resultados en las urnas, un importante bloque de militantes ha manifestado su contrariedad por los resultados y como en cualquier organización democrática que se precie, se han exigido responsabilidades a las personas que durante el pasado ciclo político, han dirigido los pasos del PSC.

La propuesta era clara y sobre todo sencilla: frente al desastre electoral, primero analizar las causas, segundo reorientar la estrategia y tercero elegir una dirección que sea creíble para los ciudadanos en esta nueva etapa. Y todo ello en la misma secuencia, fundamentalmente porque en pocos meses tendremos una nueva cita electoral, y a nuestro juicio debe ser la primera oportunidad para iniciar la recuperación electoral del Partido.

Pero no ha sido posible. En el PSC se quiere imponer una "hoja de ruta", sin más misterio ni contenido que prolongar la actual situación mientras se espera la llegada de tiempos más benévolos. Se rompe así una tradición ética del PSOE que va desde Almunia, Simancas o Montilla, hasta los tres candidatos a presidentes de las Juntas Generales en las diputaciones vascas. Y lo que es peor aún, acarrea un gravísimo retraso en la recomposición del partido e incrementa la situación de agonía que empieza a notarse en el mismo. No es creíble la constante apelación a la reflexión que se hace, sin presentar ni un papel, sin un documento, sin un informe, y sobre todo con las agrupaciones que se controlan cerradas a cal y canto.

No debemos permitir que en el tenso debate interno que se está produciendo en el PSC, nos hagamos trampas a nosotros mismos. Porque hacer trampas y jugar con los sentimientos de las personas es intentar que se confunda una lógica exigencia de responsabilidades políticas con un ataque personal. Los ataques personales y la descalificación gratuita deben ser desterrados de nuestro debate interno, pero la exigencia de responsabilidades no solo es política y éticamente inexcusable, sino que es condición indispensable para que nuestros mensajes sean creíbles por la ciudadanía.

Necesitamos lanzar un claro mensaje político a los cántabros. Y el mensaje más claro que podemos enviar actualmente es la renovación de la dirección del PSC – PSOE. En primer lugar porque no es posible una estrategia nueva si la desarrollan las mismas personas, en segundo lugar porque tenemos que lograr que los ciudadanos nos escuchen, algo que tal y como demuestran los resultados electorales no ocurre ahora mismo. Y en tercer lugar porque no es posible una política avanzada sin dirigentes creíbles.

Podemos y debemos reflexionar, pero para impulsar la acción, no para congelar el movimiento. Aunque a alguien le suene a rancio, la vieja receta de la izquierda de acción, reflexión, acción sigue siendo plenamente válida hoy, también en Cantabria, de tal manera que refugiarse en genéricas llamadas a la reflexión solo es una excusa para asaltar la buena fe de algunos.


Vivimos momentos muy duros para los ciudadanos y para los partidos de la izquierda. La gobernanza europea nos impulsa al monetarismo y la desprotección social. Las instituciones económicas y financieras nos conducen a un adelgazamiento del estado que de no pararlo, acabará con el estado de bienestar. El cambio climático ha desaparecido del debate público, mientras la crisis ambiental sigue agravándose. Y la política, tal y como la hemos conocido, tiene su popularidad bajo mínimos.

En Cantabria tenemos mayorías de la derecha en prácticamente todas las instituciones, y vamos a tener que competir electoralmente de nuevo contra el PP y contra el PRC. Y además vamos a enfrentarnos con un pensamiento que habla de deuda y despilfarro de las CC.AA., incluida la nuestra, cuando en realidad lo que se quiere imponer es la reducción de las prestaciones de los grandes servicios públicos, sanidad, educación, dependencia, defensa del medio ambiente,....cuestiones todas ellas que están en el fondo del gasto público regional.

Tenemos una ardua tarea por delante, somos el gran referente de los progresistas, y por lo tanto estamos obligados a ser honrados con nosotros mismos. No nos hagamos trampas, porque no hay tiempo que perder.

Martin Berriolope y Javier Garcia - Oliva

miércoles, 25 de mayo de 2011

MANIFIESTO para la recuperación de la izquierda

Los resultados electorales obtenidos por el PSC – PSOE son los peores de su historia, y confirman un declive largamente anunciado al que no se ha querido poner remedio por los actuales dirigentes.
No nos extraña este resultado a quienes hemos seguido de cerca la evolución política y la vida orgánica en los últimos años, aunque resulta muy difícil de justificar en el caso de un partido que ha participado de un gobierno cuya gestión fue bien valorada por la opinión pública. La decadencia del PSC dio sus primeros síntomas hace ocho años, se agravó hace cuatro, y ahora muestra un agotamiento sin precedentes.
Las políticas desarrolladas por la parte socialista del gobierno aprobaron en todas las valoraciones que periódicamente revelaron los estudios de opinión. La educación, la sanidad, los servicios sociales, la economía o la i+D+I, el abastecimiento de agua, experimentaron un avance en Cantabria durante estos años de gobierno de coalición. Pero mientras esto ocurría, los socialistas hemos perdido la mitad de la representación institucional, y nuestro socio de gobierno ha crecido de forma sostenida.
Es el momento de preguntarse porqué si el gobierno aprobaba de forma colectiva, y si la política específicamente desarrollada por los socialistas fue bien valorada por los ciudadanos, y además nuestro socio ha crecido ¿Cuál es el motivo de que nosotros fracasemos electoralmente?
Posiblemente han existido varias causas. Se podrá decir que la crisis económica y el desgaste del gobierno nacional han influido en el resultado. También se puede argumentar que el populismo del Sr. Revilla ha sido difícil de contrarrestar, o que hemos tenido dificultades para explicar el alcance real del cambio político en la región. Pero todo esto es totalmente insuficiente y una justificación interesada. Porque un proyecto político que decrece en tres confrontaciones electorales sucesivas, o es un proyecto equivocado por sí mismo, o la dirección que lo pilota no es la adecuada.
Si una cosa ha quedado clara en todo este tiempo ha sido la radical ausencia de dirección política en el Psc-Psoe. Algo que propició un proyecto político que siempre ha dado la impresión de estar subordinado al empuje de otros, perjudicando extraordinariamente el liderazgo de nuestros dirigentes como han reflejado claramente las encuestas, hasta el extremo de indicar que la mayoría de los ciudadanos que tenían intención de votar al PSOE preferían ver en la presidencia a Revilla antes que a Lola Gorostiaga .
Esta impresión de subordinación y falta de liderazgo se incrementó de forma muy notable en el último año. La extraña convocatoria de una manifestación en Monzón de Campos contra el gobierno socialista de España por las obras del AVE, o la falta de contundencia en la respuesta a las declaraciones de Revilla en las que afirmaba que nos echaba del gobierno, por citar solo dos hechos públicos, evidenciaron la ausencia de un proyecto propio compatible con el mantenimiento de pactos y acuerdos entre partidos.
No es ahora el momento de los reproches, pero si de sentar las bases del futuro.
Para ello, para replantearse el proyecto de los progresistas de la región, hay que aclarar que los pactos son una pieza de la práctica política, ahora los municipales, pero la opción es luchar por la mayoría electoral de la izquierda.
El resultado electoral ha evidenciado que el aserto de que si a Cantabria le iba bien no importaba que los socialistas perdieran, es falso. El resultado electoral del 22 M evidencia que son hechos inseparables, salvo que se busque una argucia política para ocultar lo que realmente ocurre: el fracaso de un proyecto y de una dirección que ha tocado fondo, y ha situado al PSC fuera del escenario de alternativa de gobierno.
No es ajena al resultado electoral la dinámica orgánica del partido desde el último Congreso Regional. Un proceso que comenzó antes, pero que tuvo su máxima expresión entonces cuando se impuso la regla de aplicar la mayoría excluyente a cualquier precio. Se sentaron así las bases para trasladar la supuesta división interna a las Agrupaciones mas importantes (Santander, Torrelavega, Castro, Piélagos, ... etc), y se abrió la dinámica perversa de bloques repartidos entre leales (a Lola) y desleales (los que no apoyamos a Lola).

De forma incomprensible, hemos debilitado nuestra propuesta municipal no por una lógica de buscar la mayoría electoral del PSC, sino por la imposición de la mayoría orgánica, por mandar dentro de la organización.
La imposición de una mayoría excluyente ha tenido otras consecuencias nocivas, por ejemplo el haber convertido los órganos de dirección en totalmente inoperantes. Ni la Permanente es la dirección diaria, ni la Comisión Ejecutiva es la dirección política, ni el Comité Regional es el órgano que sanciona o rechaza las directrices de la política regional.

Una dirección que, a cambio de nada, ha confrontado en las Agrupaciones más importantes, que no ha dudado en eliminar a cualquier compañero/a de los órganos de dirección por la más mínima discrepancia, o que ha reducido su ámbito de decisión a la mínima expresión, no es creíble. La consecuencia directa ha sido llevar al Partido a una situación de irrelevancia política como nunca se ha dado en Cantabria. Y así lo han entendido los ciudadanos sucesivamente.

Construir un proyecto progresista en Cantabria pasa también por entender que existe un clamor ciudadano que pide profundizar y ampliar el sistema democrático. En democracia el trabajo en las instituciones es fundamental, pero no puede distraernos de la realidad cotidiana de la calle, donde los jóvenes, los parados, los estudiantes, los jubilados, los preocupados por el medio ambiente, están reclamando más y nuevos cauces de participación, y a los que estamos obligados a dar soluciones reales, alejadas de una retórica que no convence.

El futuro del Psc-Psoe empieza hoy, pero sería una temeridad que lo pilotaran, los que tienen la máxima responsabilidad de que nos encontremos en la grave situación actual. Es el momento de hablar claro, y también de la generosidad.
Desde la reflexión, la lealtad y la responsabilidad que ejercemos como militantes del Psc-Psoe CONCLUIMOS que:
1º Los pactos entre partidos son buenos si lo demanda la gobernabilidad de los ayuntamientos, y sirven para desarrollar un proyecto progresista para las ciudades y municipios. Pero no pueden servir para que uno de los socios del gobierno local se beneficie en perjuicio del otro.
2º El pacto en Cantabria contribuyó al avance de la región, y también demostró la incapacidad de la dirección del Psc-Psoe para lograr que los electores nos identificaran como protagonistas de estos avances.
3º Es preciso lograr un acuerdo interno que, desarrollando las posibilidades que ofrecen los Estatutos (Comisión Gestora), aborde la situación pos-electoral, ordene la posible celebración de primarias, e inicie el camino hacia un Congreso Extraordinario que sirva para reorientar decididamente el proyecto político de los socialistas para Cantabria.